| José Luis Sánchez Solá entró a la sala de prensa con la derrota en pleno rostro. Nunca como la noche de este domingo, el Chelís había mostrado un semblante tan deprimente. Un claro reflejo de lo que fueron sus Estudiantes frente a unos Tigres que se conformaron con ganar por 1-0, pero que pudieron haber masacrado en caso de que el portero Cristian Martínez no opusiera resistencia...
"No es importante cómo me quedo, sino cómo estoy, Yo estoy muy tronado, muy tronado", dijo el timonel de Tecos con un tono de voz que arrastraba las palabras y al que le costaba construir las frases que respondía. Cada vez que respondía una pregunta, Sánchez Solá dejaba en claro su tristeza del golpe que recibió luego de que a media semana dio la sorpresa al someter al América por 2-1 cuando nadie lo imaginaba. Era como ubicarse en su realidad.
"No es lo que yo pretendía, la culpa la tengo yo, porque más allá del resultado que es lo más fácil de resolver, la idea es la que me queda muy en el aire, no es lo que yo pretendo. Es cosa de convencimiento porque lo que yo busco es más allá del marcador, es tener llegada, pasar la bola por el área, y no lo hicimos, platicamos de cuántas: ¿dos? ¿tres? ¿cuatro? Cuando las cuentas es que no las tocas, y cuando no las cuentas es que hubo muchas, y la idea de Estudiantes es tener mucha llegada, si después te llegan mucho lo importante es que concretes".
De alguna forma, el ex técnico del Puebla al que llevó a semifinales en el Torneo de Clausura 2009, aceptó que posiblemente su forma de dirigir no la están captando sus jugadores.
"La idea está muy lejos de lo que yo quiero comunicar, si estás comunicando mal, es a donde hay que ir, por qué no me agarran la idea. Esta es la peor versión de los 21 partidos que he dirigido, nos habíamos caracterizado por ser un equipo que nos meten muchos goles, pero que teníamos mucha llegada, era nuestro plus".
Las preguntas seguían, se repetían, hasta que Sánchez Solá dijo: "Me voy jóvenes, porque hoy es una noche muy triste".
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